INFORMACIÓN E IMÁGENES
La enseñanza de matemáticas a los niños y las niñas desde los
primeros años, antes de la entrada formal a la escuela, no es una práctica
nueva. De hecho la educación matemática en la primera infancia (EMPI) ha
existido en varias formas durante cientos de años.1 Lo que ha
cambiado son las opiniones relacionadas sobre ¿por qué la EMPI es importante?,
¿qué se debiera lograr con la educación en matemáticas?, y ¿cómo se debiera
entregar la instrucción matemática para las jóvenes audiencias?
Sujeto y contexto de la investigación
¿Es necesaria la EMPI?
Una de las preocupaciones entre las personas investigadoras y
educadoras en educación infantil, es la tendencia reciente a la “baja la
escolaridad”2 como en el currículo y el enfoque correspondiente a las
puntuaciones de evaluación, que eran formalmente reservadas a niños y niñas en
edad escolar, pero que ahora se han movilizado a nivel de los jardines
infantiles3 La motivación de este empuje parece ser parte en gran
medida de una política con énfasis en el éxito temprano, para lo cual se ha
hecho una mejora en las pruebas y se ha ido cerrando las brechas entre minorías
específicas y grupos socio-económicos bajos.4
A pesar de la preocupación relacionada con la extensión a la
baja de los planes currículo en edad escolar, en general hay factores de
persuasión que fomentan la presencia de al menos algún tipo de instrucción de matemáticas
en preescolares, o para algunos grupos de niños y niñas en edad escolar. Así
Ginsburg ve en el aprendizaje de las matemáticas una actividad “natural” y
apropiada al desarrollo de niños y niñas desde tempranas edades,1 a través
sus interacciones diarias con el mundo y donde pueden medir informalmente
conceptos sobre el espacio, cantidad, tamaño, patrones y operación.
Desafortunadamente, no todos los niños y niñas tienen las mismas oportunidades
para construir este aprendizaje informal, que son fundamentales para el
desarrollo de las matemáticas en el día a día. Por consiguiente, la equidad
resulta ser un importante aspecto de la educación en las matemáticas, como el
EMPI para niños y niñas pertenecientes a grupos vulnerados en sus derechos,
3 tales
como niños/niñas con necesidades especiales. Lo mismo ocurre con el aprendizaje
del inglés, como idioma adicional en niños y niñas de bajo nivel
socio-económico inestables o de hogares negligentes.
Resultados de recientes investigaciones
La equidad en la educación es unos de los principales argumentos
para la presencia de la ECPI, lo que está íntimamente ligado a ayudar a
jóvenes mentes a moverse de informal a formalmente en conceptos, principios y
reglas matemáticas. Los niños y las niñas desenvuelven a menudo conceptos
matemáticos en la construcción informal de experiencias, que pueden ser
representadas como las trayectorias del aprendizaje5 que ponen
de relieve cómo específicas las habilidades matemáticas que pueden apoyarse en
experiencias anteriores e informar de los subsecuentes pasos. Por ejemplo, el
aprendizaje de los nombres, el orden y las cantidades de los “números
intuitivos” 1 -3 y reconocer estos valores como conjuntos de objetos, las
palabras numéricas y como partes del total (por ejemplo, tres puede estar
compuesto de 2 y 1 o 1 + 1 + 1), puede ayudar a los niños y las niñas a
desarrollar una comprensión sencilla de las operaciones.6 Del mismo
modo, “la matematización,” en la proporción apropiada de las experiencias
enriquecedoras con el vocabulario matemático, pueden conectarles desde los
primeros años y de forma natural a este aprendizaje, como sucede a través de
las curiosidades y observaciones que más tarde serán conceptualizadas en la
escuela.3 En este punto, hay investigaciones que sustentan y sugieren el
razonamiento matemático desde las tempranas edades,1,6,7 y la ECME
puede apoyar su formalización, por medio de conexiones entre conceptos
relacionados, la proporción de vocabulario y un sistema de símbolos necesarios
para la comunicación e interpretación de las matemáticas (para un ejemplo, ver
el documento de Baroody6).
La EMPI puede ser importante por razones más allá de la equidad
y de las matemáticas. En un análisis de seis estudios longitudinales, Duncan et
al.8 encontró que la entrada de las habilidades matemáticas de
los niños y las niñas en la escuela predicen el rendimiento académico, más que
las habilidades de atención, socioemocional o lectura. Del mismo modo, las
dificultades tempranas de los niños y las niñas fundadas en conceptos
matemáticos pueden tener efectos duraderos en su progreso en la escuela. Esto
es debido a que las habilidades matemáticas son importantes para la producción
participativa en el mundo moderno (Platas Los, datos no publicados, 2006) ,9 y que los
dominios matemáticos, tales como el álgebra, pueden servir como un controlador
de acceso a las opciones educativas y profesionales superiores,
10 tempranas, equitativas y apropiadas de las experiencias
matemáticas son de importancias crítica para jóvenes niños y niñas.



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